REYES MAGOS DE NEZA

Los Reyes Magos del bordo de Xochiaca en ciudad Nezahualcóyotl reconstruyen juguetes. A las muñecas les ponen ojos o piernas. A los carritos de plástico, llantas. También cosen monigotes de peluche a mano. Después agarran el triciclo o su viejo y manso caballo de pezuñas que al galopar truenan sobre el asfalto de Neza y se marchan. Van con la carga hasta el tope. Llegan a su casa y limpian los juguetes. Utilizan desarmadores y thinner. Soldadura para los arcos de las bicicletas y soplete para los carritos eléctricos. Doña Maritza, por ejemplo, hurga entre toneladas de basura. Siempre busca muñecas rubias o de ojos azules. Mutiladas de una pierna o un brazo. Carros de baterías que no estén rotos. Camas y colchones. Alacenas o zapatos todavía buenos. Ella llega los miércoles por la mañana desde la colonia Metropolitana. Cruza las enormes canchas terregosas de futbol en la avenida Bordo de Xochiaca con sus interminables graffitis que definen el territorio de los chavos banda de Neza. Al entrar el basurero no se decide por dónde empezar. Tanta basura y tantas moscas no la espantan. Tiene cinco años dedicándose a eso. Pero al encontrar el primer muñeco lo mira de frente. Es una especie de control de calidad. Parece que le habla. Infla los cachetes y le sopla la cara. La quita la tierra de las mejillas de plástico. Lo mismo hace con las piernas y con los ojos que “deben parpadear” para que el “mono o la mona se vean más bonitos”. En su búsqueda, protegida por un perro que lo acompaña en estos tiraderos de basura al aire libre, a veces encuentra grandes muñecos de peluche que lleva a su casa para poder arreglarlos. “Esos hay que lavarlos muy bien porque llevan mucha humedad”. “Los damos a 15 o 10 pesos. Los papás sí los llevan porque los dejamos como nuevos. Allá, en Chimalhuacán, los vendemos en el tianguis de los viernes y miércoles”, narra la señora Maritza que camina entre el zumbar de miles de moscas. Los Reyes Magos del Bordo siempre traen más juguetes. Su carrito va más lleno que el de otros. Reparten en las colonias Maravillas, el Sol, Perla. A veces cuando no están muy cansados, se van hasta Chimalhuacán. Allá, dice doña Maritza, “alguien dirá: feliz día de Reyes m’hijo”.

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