Un alcatraz, tres mil escudos

Por Darío Dávila/ Oaxaca, Oaxaca

Tenía razón cuando colocó la mano sobre la guitarra y confesó: “Con la paz se abren las puertas”. Sebastián, empezó a caminar entre la valla que agentes de la PFP formaron a su alrededor. Quizá por ello, cuando estuvo muy cerca de los agentes, supo que había logrado –a su modo- tomar el zócalo de Oaxaca.

Sebastián casi pudo rozar los escudos de los agentes de la PFP que le rodearon a él y 250 miembros de la sociedad civil “Las Abejas”, provenientes de Acteal, Chiapas. ¿Sus armas?: alcatraces. ¿Su ejército?: mujeres y hombres tzotziles guiadas por un mecate y flores en mano.

Ya enfrente de los federales, les dieron una flor. Algunos las rechazaron. Otros las tomaron entre el escudo y su arma. “Las Abejas” habían logrado su objetivo: “tomar” con cánticos de paz y oraciones un zócalo oaxaqueño donde difícilmente se pueden ver alcatraces entre tantos uniformes grises.

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