Tu ‘Santa Madre’ en la inundación

Por Darío Dávila

Sobre el asfalto una ola pestilente seguida de otras, rebota contra un inútil dique de costales de arena. Las luminarias ayudan a ver que debajo de este caldo de excremento y lodo hay topes, señalizaciones, líneas divisorias, banquetas y hasta gatos muertos.
A unas cinco cuadras sobre un “nuevo río” llamado Hacienda de la Noria, Oscar Hernández, aprendió esta noche un nuevo oficio: “guía acuático”.
Con una vara y emulando un invidente, Oscar salió en búsqueda de su carnal Mijael, quién también lleva una vara para evitar caer a un nuevo tipo de abismo: coladeras que fueron abiertas cuando el agua negra y caprichosa, empezó a inundar esta Colonia en Netzahualcóyotl.
– La gente abrió las coladeras, ya se han caído varios, me dicen los hermanos mientras llega otra pequeña ola producida por una mujer manejando su automóvil que sueña con cruzar hacia su casa.
– ¿Y a cuántas cuadras viven?
– Como a diez, dice señalando el horizonte y caminado con precaución.
Pero las aguas negras que se desbordaron del Río de los Remedios (con una extensión de 15.7 kilómetros), parecen no ceder. Un conductor de bicitaxi que parece más bien un gondolero urbano, me cuenta: -Es que el agua del río de los remedios está saliéndose otra vez; por eso esta agua no se puede ir.
Y aprovecha para hacer negocio ¿quiere que lo cruce? -Estamos cobrando diez pesos.
La inundación aisló al menos unas veinte cuadras con sus familias.
Los periodistas estuvieron cuando tenían que estar y se fueron cuando debieron haber estado. “Aquí estuvieron transmitiendo en vivo, pero véalos, ya no hay nadie,” me dice una mujer en las inmediaciones del Metro Impulsora.
Y no hay que rascarle mucho para entender este enojo. Alfredo García, vecino de la calle Hacienda de la Purísima, tuvo que echar mano de una bomba de agua que él mismo compró para desazolvar su calle.
–Vino un camión, pero ni nos ayudaron, por eso lo estamos haciendo nosotros.
Cuadras adelante en la calle de Jajalpa, una cuadrilla… de vecinos, coloca más costales a las entradas de sus portones. Temen que el agua regrese.
De hecho algunos de los lugareños tuvieron que convertir sus automóviles en hoteles. Los llevaron cuadras arriba y ahí pasaron la noche.
Los estacionaron pegados a una barda con un grafiti de la Virgen María que le pide a quien pasa: ..Yo tu santa madre te pido que no te drogues, que no te alcoholices, no seas violento se amoroso y cariñoso.
También a un costado de una pinta que ironiza a una reciente decisión de partidos políticos: “Palabra cumplida, aumento del 16% a los impuestos…”

La colonia Impulsora durmió envuelta en olas de excremento con agua y un silencio que sólo se rompe cuando una de éstas, pega contra los portones como queriendo entrar con saña a sus casas. Porque aquí las aguas negras hicieron mucho daño.

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