¿Y por qué no?

Subestimar una idea o denigrarla es fácil; creer en ella para modificar el estado de las cosas es complejo. Y de eso trata esta historia.

El diario Publimetro en Ciudad de México, miembro de la cadena Metro, la Red mundial más grande de periódicos gratuitos, apostó por ver las cosas de otro modo.

Se trataba de crear y creer en algo. La cadena de ideas nació del director del diario Alfredo González y de la cadena Metro. ¿El objetivo? Contar lo que ocurre en Juárez con un ingrediente extra: escapar de lo obvio.

La receta se echó a andar: ¿Cómo y qué contar de Juárez en este océano de información?. Hubo que retirarse y ver las cosas de otro modo. ¿Acaso era demasiado ingenuo contar y explicar qué pasaba con la salud mental de los niños de Juárez que a diario conocen, presencian o viven la violencia de los cárteles? ¿Por qué los niños juegan a ser sicarios, soldados o federales? ¿Qué hay detrás de Marisol Valles, la jefa de policía de Praxedis en el Valle de Juárez, a quien los medios convirtieron en la mujer más valiente de México sin saber que se muere de miedo y ruega que su hijo de 8 meses pueda salir a jugar en el futuro sin toparse con sicarios?

A veces es bueno que las redacciones tengan ojos de niño porque eso ayuda a espantar la normalidad. La normalidad no explica nada, sólo reproduce, repite e imita. ¿Cuántas redacciones han monopolizado la normalidad? ¿Cuántas han renunciado a encontrar en una noticia citadina, una veta informativa sólo porque es más importante cerrar temprano la edición?
En los días posteriores, la idea fue madurando. Las conversaciones vía skype y los intercambios electrónicos no se hicieron en México.

Por razones de trabajo yo me encontraba en Panamá. Así que los pormenores de la logística, contactos con fuentes, la red de seguridad con periodistas del Diario de Juárez, el protocolo de seguridad para moverse en la zona y el escabroso tema de los viáticos, se triangularon desde Centroamérica.
Publimetro colocó todas sus fichas. Los temas fueron aprobados por la cadena Metro y un ticket de avión con destino a Juárez, fue triangulado en conexión Panamá-Bogota-DF-Juárez.

El siguiente paso era comenzar a reportear, escuchar y compartir los dramas de cada una las historias de Juárez. Apoyarse en la experiencia de los periodistas que conocen el terreno. Y aplicar algunas premisas al reportear:

– ¿Por qué voy a escribir esto?

– ¿Cómo elijo los temas o los territorios donde me voy a meter?

– ¿Cómo administro los datos para que mi historia sea universal?

– Recordar que cuando contamos historias buscamos generar memoria en nuestros lectores.

– Que es muy peligroso ver a las fuentes una sola vez.

– Recordar que un periodista ansioso será visto como poco confiable por las fuentes.

– Buscar a donde NO mira todo mundo.

– Ir de la acción al contexto.

– No hay que perder la certificación de los datos.

– Siempre es necesario saber algo de los ritos o rutinas o de los personajes.

– Que los detalles muestran condición de clase.

– ¿Con qué disfruta mi personaje, qué odia qué admira?

– Que la transparencia con los malos es básica.

– Que hay que reconciliarnos con lo sencillo.

La creación de una historia nunca termina con la redacción del reportero. Crear una historias es un ritual de fe en unos mismo y en los otros. Si uno transmite fe, claridad, sencillez y concepto al interior de la redacción, los engranes de la creatividad funcionan mejor.

Uno de esas piezas fue Miguel Jiménez, diseñador de Publimetro. Tomó su libreta y nos encerramos en la sala de locos (sala de juntas) de la redacción. Miguel conoció los pormenores de la historia, los datos, la intención de los textos y la esquizofrenia del reportero de que las páginas estuvieran unidas por una AK-47: el arma con el que más se están asesinando mexicanos en esta llamada ‘guerra’.

Un arma que es mayormente surtida por armerías en Estados Unidos. Alguien ha dicho que los gringos ponen las armas y México los muertos. ¿Cuántos muertos se necesitan en México para que Estados Unidos siga teniendo drogas?
Miguel bocetó las páginas, propuso tonos, entradas de lectura. También envió una biblioteca que pudiera ayudar a la historia a informar sobre las muertes en Juárez, la ubicación, las frases de los personajes de la historias y el AK-47 que debía cruzar las páginas.

Hubo un debate sobre el uso del AK-47. ¿Era una apología del narcotráfico? ¿Estábamos locos? ¿Qué utilidad tendría esa arma? Un elemento de ese tipo tenía que contar una historia. Y así fue: el arma que tiene el tamaño exacto de una AK-47 fue aderezada con información sobre el trasiego y las consecuencias que ha tenido en México su uso ilegal.

La labor de edición correspondió a Alberto González. La fortaleza de los titulares, los sumarios, la exactitud de los datos y la constante comunicación con el reportero hicieron de esta alianza director-editor-periodista visual –reportero y lector una enseñanza: valorar las ideas y pasar del no al ¿por qué no?.

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