El verbo cachimbear

A los traileros cachimberos que me enseñar a ver que la vida no es el camino que recorres sino la dirección que llevas.

 

Hay que detenerse a mitad del semidesierto entre Zacatecas y Monterrey. El ritual en estas cuevas con foquitos que parpadean  estampados de moscos y palomillas, tiene algunas reglas de los Reyes del Camino; los traileros.

Para cachimbear con clase hay que pedir un burrito de ternera abrazado por una salsa de tomate rojo. Luego dejar la tortilla inflar hasta ponerse regordeta.

Un poco de frijoles para amarrar el sabor y una coca o café negro endulzado con piloncillo, se encargarán del resto.

En este semidesierto de atardeceres rojizos con parvadas de pájaros negros que duermen entre los cerros pelones, las cachimbas y sus sabores a México te hacen recordar de dónde vienes y la ruta que quieres tomar.

Cuando veas foquitos amarillos prendidos en la carretera sabrás que el verdadero viaje, no es el que haces, sino el que comienzas todos los días.

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